A mí estas galletas me gustan por una razón bien clara: te dan el sabor de un rollo de canela, pero en forma de galleta que sale del horno en 10–12 minutos. Quedan con el borde apenas doradito, el centro más suave, y ese remolino de canela con azúcar moreno que perfuma toda la cocina.
Además, la masa lleva un poquito de crema de queso: no se siente como “cheesecake”, más bien le da una ternura especial y una miga más delicada. Y como la masa se enrolla y se refrigera, salen rebanadas bonitas, de esas que se ven bien en una charola para compartir.
Por Qué Te Va a Encantar Esta Receta
- Sabe a canela de verdad, no a “galleta cualquiera”: aquí la canela va generosa (1 ½ cucharadas), y se nota en aroma y sabor desde que abres el horno.
- Textura balanceada: bordes ligeramente crujientes y centro más tierno gracias a la mantequilla y esas 2 cucharadas de crema de queso.
- Se ven preciosas sin complicarte: el rollito te regala el remolino marcado; con el corte de 1.25 cm quedan parejas.
- Ideal para adelantar: refrigeras 30 minutos y listo; esa pausa ayuda a que no se “desparramen” y queden más definidas.
- Dulzor con profundidad: el azúcar moreno aporta ese toque caramelito que combina perfecto con la vainilla y la canela.
- Glaseado opcional, pero lucidor: un toque de azúcar en polvo al final las deja como de panadería, sin meter más pasos pesados.
La Historia Detrás de Esta Receta
En casa siempre buscamos postres que huelan a cocina viva: mantequilla, vainilla y canela trabajando juntas. Esta versión la armé pensando en algo práctico para el día a día—la sensación de un rollo de canela, pero en galleta rebanada, fácil de hornear por tandas y perfecta para una charola en la mesa.
A Qué Sabe
Saben dulces, con un fondo tostado-caramelito del azúcar moreno y una canela bien presente (aroma cálido, especiado, sin picor). La mantequilla y la crema de queso dejan la galleta más suave y “mantequillosa”, con una miga tierna; cuando muerdes, primero sientes el borde levemente dorado y luego el centro más blandito con el remolino de canela.
Ingredientes Que Vas a Necesitar
Aquí la clave es batir bien la mantequilla con la crema de queso y los azúcares para que la masa quede más aireada y hornee parejito. La mezcla de polvo de hornear + bicarbonato ayuda a levantar lo justo: no es pan, pero tampoco queremos una galleta dura. Y la canela con azúcar moreno es el corazón del “rollo”: no la escatimes si quieres ese olor que llena la casa.
- 2 ¾ tazas de harina todo uso
- ½ cucharadita de polvo de hornear
- ¼ cucharadita de bicarbonato de sodio
- ¼ cucharadita de sal
- ¾ taza de mantequilla sin sal, suavizada
- 2 cucharadas de crema de queso, suavizada
- ¾ taza de azúcar granulada
- ½ taza de azúcar moreno, compactada
- 1 huevo grande
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 ½ cucharadas de canela molida
- ½ taza de azúcar en polvo (glaseado opcional)
Cómo Hacer Galletas de rollo de canela
- Precalienta y prepara la charola. Pon el horno a 175°C (350°F) y forra una bandeja para hornear con papel pergamino. Esto ayuda a que doren parejo y no se peguen.
- Crea una base cremosa. En un tazón grande, bate la mantequilla suavizada con la crema de queso, el azúcar granulada y el azúcar moreno. Vas buscando que la mezcla se vea más clara, esponjosa y “aireada”, no pesada ni granulosa. (Este paso se nota: aquí nace la textura final.)
- Integra huevo y vainilla. Agrega el huevo y el extracto de vainilla. Mezcla hasta que se vea uniforme y suave, sin partes separadas.
- Mezcla los secos aparte. En otro tazón, combina la harina, el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal. Así evitas “bolitas” de leudantes en la masa.
- Une sin sobrebatir. Agrega los ingredientes secos a los húmedos y mezcla solo hasta que ya no veas harina suelta. La masa debe quedar manejable; si te pasas mezclando, la galleta puede quedar más dura.
- Divide y extiende. Parte la masa en dos. Extiende cada mitad en un rectángulo de aproximadamente 0.5 cm de grosor. Procura un grosor parejo para que el remolino se hornee uniforme.
- Espolvorea el relleno. Reparte azúcar moreno y canela de manera uniforme sobre cada rectángulo. Cubre bien: esa capa es la que te da el efecto “rollo”.
- Enrolla y enfría. Enrolla cada rectángulo firmemente formando un “log” (rollo). Envuélvelo en plástico y refrigera 30 minutos. Esto reafirma la mantequilla y te da cortes limpios.
- Corta rebanadas bonitas. Saca los rollos del refri y corta en rodajas de 1.25 cm. Colócalas en la bandeja con espacio entre sí, porque se expanden un poquito.
- Hornea justo a punto. Hornea 10–12 minutos, hasta que los bordes estén ligeramente dorados. No esperes a que se doren mucho por arriba: si te pasas, se secan.
- Enfría como se debe. Deja enfriar en la bandeja 5 minutos (aquí terminan de asentarse) y luego pásalas a una rejilla para enfriar por completo.
- Glaseado opcional. Ya frías, si quieres, rocía con un glaseado de azúcar en polvo. El truco es hacerlo al final para que se vea limpio y no se derrita de más.
Consejos Para Que Quede Perfecta
- Mantequilla y crema de queso realmente suavizadas: si están frías, cuesta batir y no se airea; si están derretidas, la masa queda floja y el remolino pierde definición.
- No te pases mezclando cuando entra la harina: en cuanto no veas partes secas, paras. Así quedan tiernas, no “tiesas”.
- Enrolla firme (pero sin romper): un rollo apretado te da espirales más marcadas al cortar; si queda flojo, se abren al hornear.
- Respeta los 30 minutos de refrigeración: es poquito, pero hace la diferencia para que el corte de 1.25 cm salga parejo y no se aplasten.
- Saca cuando el borde apenas dora: el centro todavía se ve suave al salir, y eso está bien; se termina de fijar en esos 5 minutos sobre la bandeja.
Variaciones y Sustituciones
- Glaseado sí o no: puedes dejarlas tal cual para un acabado más “casero”, o espolvorear/rociar con azúcar en polvo al final para un look más de panadería.
- Más o menos remolino: si te gusta más intenso, asegúrate de cubrir bien con azúcar moreno y canela al espolvorear; si lo quieres más ligero, aplica una capa más delgada (sin cambiar la masa).
Cómo Servirla
Sírvelas ya frías para que el remolino se vea definido y la galleta tenga buen cuerpo al morder. En casa me gusta ponerlas en una charola al centro, y si les haces el glaseado con azúcar en polvo, quedan perfectas para acompañar un café de olla o un vaso de leche—ese contraste de canela con vainilla se disfruta muchísimo.
Cómo Guardarla
Guárdalas ya frías en un recipiente con tapa para que no se resequen. Si vas a usar glaseado de azúcar en polvo, lo más práctico es glasear solo las que vas a servir, así el resto se mantiene con mejor textura y no se humedece la superficie. Si necesitas adelantarte, también puedes dejar los rollos ya envueltos y refrigerados, listos para rebanar y hornear cuando te convenga.
Reflexión Final
Estas galletas de rollo de canela son de esas que se ven especiales sin volverte loco: mezclas, enrollas, enfrías tantito y a hornear. Si cuidas el punto—bordes apenas dorados y enfriado correcto—te van a quedar con un aroma a canela espectacular y ese remolino bonito que hace que todos agarren “solo una más”.
Conclusion
Si te gusta comparar estilos y ver otras presentaciones del mismo antojo, échale un ojo a Galletas de rol de canela – Camille Little Cookie, que trae un enfoque muy similar y bien claro. Para ideas de cómo lucen en temporadas y bandejas de fiesta, también sirve Galletas cinnamon roll para Navidad – Blog de recetas de María …. Y si quieres otra lectura práctica del concepto, mira Cinnamon roll cookies, receta de cocina fácil, sencilla y deliciosa.

Galletas de Rollo de Canela
Ingredients
Method
- Precalienta el horno a 175°C (350°F) y forra una bandeja para hornear con papel pergamino.
- Bate la mantequilla suavizada con la crema de queso, el azúcar granulada y el azúcar moreno en un tazón grande hasta que la mezcla esté clara y esponjosa.
- Agrega el huevo y el extracto de vainilla, y mezcla hasta que esté uniforme.
- En otro tazón, mezcla la harina, el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal.
- Agrega los ingredientes secos a los húmedos y mezcla solo hasta que no veas harina suelta.
- Parte la masa en dos y extiende cada mitad en un rectángulo de aproximadamente 0.5 cm de grosor.
- Espolvorea azúcar moreno y canela sobre cada rectángulo.
- Enrolla cada rectángulo firmemente y envuélvelos en plástico. Refrigera durante 30 minutos.
- Corta los rollos en rodajas de 1.25 cm y colócalas en la bandeja con espacio entre sí.
- Hornea por 10-12 minutos, hasta que los bordes estén ligeramente dorados.
- Deja enfriar en la bandeja durante 5 minutos antes de pasarlas a una rejilla para enfriar completamente.
- Si deseas, rocía con el glaseado de azúcar en polvo una vez frías.


